Ebriedad eterna

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Más larga la vida que las alas
más alto el altar de lo que dices
que la velocidad de una luz
que todo lo ensombrece
haciendo de las grandes cosas
lo que de sobra es imperceptible.
En una sima un hombre llora
ensangrentado por los azares que la vida le ha dado
y al rato sale el sol
como si nada
a mostrarle que de mucho, poco o nada
le vale una pena
que engrandece, en su manera,
el proceder de los astros.
Porque llorar es ver el cielo.
Quien no ha llorado jamás
esto no entiende.

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