Velasco

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Cada día venía un trabajador distinto a instruir cómo debía usar el abuelo las bombonas de oxígeno. El abuelo trataba de tener la máquina lista cada mañana y venían los del bar a traerle raciones y decirle: Velasco, de esta vas a salir. Él sabía que no, pero les dejaba hablar. Hablaban de tiempos lejanos y yo observaba la situación poco consciente de la ...

La devastación

"...yo, artista refinado, cauto y tímido, estupefacto ante tanta carne viva y palpitante, ofrenda al morbo y a la muerte, ante tanta carne dolorosa y alegre, ante tanta belleza imperfecta y amable, exclamo acongojado: - He aquí la belleza que no podrás abrazar nunca." (Rafael Cansinos Assens, El divino fracaso) . La tristeza me mira desde los ...

Borrador sobre el barrio y también sobre la tontería (propia inclusive)

La calle Illescas era un hervidero de merluza y zapaterías cuyo epicentro eran los sándwich mixtos de Chiky. El parque Arias Navarro olía a provincia. Aluche era un puto pueblo. La mayoría de nuestros abuelos habían huído del pueblo para encontrarse con otro, ya ves. Allí todo el mundo era de todo el mundo, más ...

El cielo de san Petersburgo

Descubro subrayado en un Umbral de hace veinte años en mí (57 aproximadamente en Francisco Umbral) que Ignacio Aldecoa era más poeta en sus cuentos sobre poceros que muchos poetas en sus lirismos amanerados. Más abajo el viejo Aldecoa suscribe el epitafio del maestro: Un cuento o es un riesgo que se corre o no ...