Fado de la pesadilla y fado del amor eterno

Yo le di mi corazón. Ella lo chupó como si se tratase de un Farias. El humo me dio en la cara y sentí frío. Abrí el armario, pero todas las gabardinas estaban hechas de sangre. Explicaba el maestro Cristóbal Serra que "Blake estuvo siempre fascinado por esa dualidad que subyace en todo. En un poema de ...