El ibis eremita

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Los cadáveres de pájaros que acumulo cual tesoro en el hornillo son escarcha agradecida para el reseco de mi corazón. No todos los días existe para mí la ocasión de comer flores. Estaría haciéndolo a cada minuto. Cuando vomito veo nubarrones que, de golpe, se separan dejando un cielo despejado sobre la mar en calma que sirve de preludio a una serenidad mental donde ser depositado cual bebé difunto. .