Claudia y nosotros

0 , , Permalink

El primer chute vimos te tranquilizó pensamos si sería suficiente cuando aprendimos que te habías quedado sopa. Tu cuerpo tan blanco sobre las sábanas, tan blancas. Tu mano abierta era un ala. Quisimos ser tú. Al volver preguntaste por la hora pero ninguno teníamos idea de a qué hora te referías. Tu abrazo y el nuestro fue sincero ameno, blanco. Luego, mucho más tarde, nos despedimos. En ocasiones te imagino tomando ...