Encomio del sirviente

Con todo el cariño que acierto a intuir, incluso a saber, a Marisa Bou Arrué. . Es la noche, cerrada, plegada a la sordidez de un relámpago. Tan sólo espero el sonido del trueno cuando la puerta se abre. Es mi señor. Viene cansado. El portazo es mi espera reducida a un golpe que llego a notar ...