El sudor

Las gotas de sudor que dejaste siguen empañando el cristal. Procuro emborronarlas con el antebrazo, pero nada las detiene. Es en el momento en que una interna concede su visita a mi habitación. ¿Tendrías un cigarro? Podríamos fumarlo juntos. Le digo que la medicación me impide tenerla tiesa. Y ante eso, sonría como una vieja loba que intuye saber todo de mí. Yo lo conseguiría, dice ...

Los charcos

Las tormentas se suceden una tras otra de intensidad mayor bajo mi cráneo abierto, de donde sale un tipo con paraguas enfadado quién sabe si con su señora o las nubes. No puedo saber si proviene de un trueno, acaso su relámpago. Vino a mí a preguntarme la hora y yo sólo estaba dormido, ausente de todo en Babia. Al rato vino una chica a preguntarme lo mismo. Yo ...

La caída en la madrugada del sábado

"¿Por qué escribir? Llevo desde la adolescencia empeñado en la escritura, pero todavía no tengo claro para qué. Nunca me he planteado conseguir de las letras el dinero necesario para sobrevivir. Tampoco me esfuerzo demasiado en recrear mi vanidad. Y siempre me he mantenido lejos de los círculos literarios. Pero nunca he dejado de escribir. Como ...

Nana para despertar a un niño enfermito (05/06/11)

El niño experimenta la velocidad del pensamiento. Esas fuerzas eléctricas empiezan a rodar en una máquina de centrifugado. En la sala hay lápices, trajes de boda, ceniceros... Al principio, en la infancia, ese río estaba apacible. Los osos cazaban con sus zarpas entre las piedras donde la corriente se dispersa. A veces tenían suerte. Luego ...