Andrés Montes

A muchos nos dejaste solos se habló de una misteriosa enfermedad incurable que te hacía vomitar sangre e incluso trozos de páncreas. El cielo, en su azul, sabe de la verdad de un hombre amable, ingenioso, vital y melómano (en tu casa del centro me descubriste negros a quienes les faltaban piernas y brazos que sacaban de una guitarra española el sonido que mora en ...