Acerca del genio

He conocido demasiados genios. Llenos de ingenuidad (véase Ruskin y su teoría sobre la siempre viva llama de la mirada de un niño) y hasta, como fueron en Séneca, de locura. Mucho más tarde, muchísimos siglos después, llegaría la publicación de Aurélia, del genio romántico Gerard de Nerval, así como el Inferno de Strindberg, o ...