Poema kármico para sanarme, de Berta Limón (gracias, amiga)

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Recuerda el fruto que molesto cayó en tu mano en el momento en que llegabas tarde de nuevo con la alegría de lo impuntual. Tardaste tiempo en comerlo -grande fue tu irreverencia- para al fin sorprenderte su sabor. Lo encontraste raro. Fue delicioso. Fue toda una lección al paso de los años. Y, quizás sí, hay una razón aguda en quien traza la línea que separa aquello ...