Los signos eternos (18/11/11)

Uno empieza a leerse de corrido, de izquierda a derecha y de arriba abajo, recorre su cuerpo con los ojos y, delante de estos, el mundo se expone en pequeños jeroglíficos de tinta. La persona se toca esos brotes que, combinados con nuevos, dan pie a nuevas lecturas. Así, a una edad temprana, más o ...