Oda a mi psiquiatra (15/12/12)

Al llegar a la consulta no había nadie allí, cogí una revista de decoración y me senté. Mi cita era para las siete y eran las siete y cinco. Simplemente no conseguía encontrar aparcamiento. Unos minutos después un hombre, ataviado con una máscara antigás, abrió la puerta del despacho y me dijo que me pondría un cero si no entraba cuanto antes. Así que ...