Una psicóloga

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A los 19 años me volví extrañamente introvertido.
Papá y mamá se preocuparon hasta tal punto
que contrataron a una psicóloga
para que le contara mi vida y todo aquello que implicara.
Cosas en las que yo no veía un atisbo de importancia.
En cuanto me senté enfrente de ella
comprendí que eso que había oído de las relaciones sexuales
con este tipo de especialistas
era un mito
o sólo algo de las pelis.
Recuerdo que me miró duramente
y me dijo que no iría a ninguna parte.
Me hizo un test de Rorscharch
yo dije que en todas y cada una de las imágenes
veía el mapa de un sueño.
Ella anotó que yo tenía severos problemas mentales
seguramente debidos a mi relación con las drogas.
Al terminar, me preguntó nombre y apellidos.
Poco después fantaseé con haberlos inventado,
pero no,
le dije lo correcto.
Me dijo si sabía en qué mes estábamos.
Dije que era diciembre, por el frío.
Por muy poco no me equivoqué.

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