Tu piel, Anita

0 Permalink

Cuántas pieles he comido
hasta dar con la mía propia
de cuántos mordiscos hablo
cuando uno es alguien lejano
a sí mismo en una habitación despintada
sin nombre
sumida en una nada ecléctica
de devaneos telefónicos
y citas de grandes hombres y mujeres
esparcidos por un suelo
que sin tus pies, vida
acaso es algo lisérgico
una invención mera
de una soledad inventada.

.

Comments are closed.