Pequeñas como el cianuro

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Durante mi período en Malabo
conocí unas hormigas
diez veces más pequeñas
que una hormiga pequeña.
Lo único que tenían eran dientes.
Me costó quitármelas de encima.
Una vez que el picor estaba a salvo de mayor picor
observé mi mano llena de sarpullidos.
En Malabo existen unas hormigas
diez veces más pequeñas que una hormiga pequeña
que sólo tienen dientes.
Cómo los clavan las muy cabronas.
Al desaparecer, los restos del sarpullido
me hablaron ¿Sabes?
Dijeron: Como adivines dónde están
huye como la peste.
A veces me miro la mano, ya no hay restos de nada
sin embargo, algo me repite desde ella que
en Malabo existen unas hormigas
diez veces más pequeñas que una hormiga pequeña
que son unas auténticas hijas de la gran puta.

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