Nosotros

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No era una diva en cuanto a belleza,
si bien es cierto que yo tampoco era Paul Newman.
Coincidíamos en la facultad
y un día me dijo que vendía entradas
para la fiesta del equipo de rugby de la complu
en no sé qué tugurio de Moncloa.
Me dijo que si iba preguntase por ella
que atendería en la barra del fondo.
Le pregunté por qué lo hacía
y me dijo que era para sacarse para algún gasto.
Le dije que, si bien no era una diva en cuanto a belleza
yo tampoco era Paul Newman en Dos hombres y un destino.
Le silbé Raindrops keep falling on my head
y me dijo que le molaba
aunque no tuviera ni idea de silbar.
Le dije que no, que no tenía ni idea, pero que a veces lo hacía.
Sé que pudo ser amor para tres años al menos,
pero lo cierto es que no fui a la fiesta de los chicos del rugby
y las demás veces en las que coincidimos en la cafetería
nos limitamos a mirarnos levemente
y nunca más hablamos.
Hoy sólo sé que era morena y con rizos
y de mi estatura.
Nada más.
Quizá haya muerto
y es probable que yo también lo haya hecho.

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