Mi polla, un día

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Un día estando harto
quité el cilicio de mi polla
y la metí en un cajón
que cerré fuertemente diez veces.
No sentía nada.
En el ascensor follé sin correrme con la vecina
que dijo: Tienes las puertas de mi casa abiertas.
Caminé hasta el metro
mirando a cada mujer
como si fuera cualquiera.
Ya en el metro me la saqué.
Los niños tiraron fotos con el móvil.
Pensé, incluso, que mi polla me haría famoso en las redes sociales.
Las chicas miraban hacia otro lado.
Llegado a mi destino me dio por masturbarme
pero sólo salía sangre.
Iba ésta a parar a una alcantarilla en cuyo abajo vivía la gente como yo.
Me dijeron que bajase.
No lo hice.
Recuerdo olvidar mi pene,
pero no sé aún dónde.

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