La llegada del frío

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No soy más que la nada
vestida de rocío
de los veranos.
Empapo sin llegar
y presiento que obtengo un alma que me necesita.
Bendita bruma
que desciendes sobre los albores de las cascadas
que poseen algunos ríos.
Bruma de humo, silenciosa como el crepitar de grillo.
A estas horas los primeros viajeros del metro
esperan en la boca
a que las puertas se abran.
Una lagartija recorre
enredaderas sin fin
y un búho escupe una pluma.
A estas horas el invierno llega sin pedir permiso
y la nieve inunda las sábanas
donde las doncellas duermen.
Tremendo despertar
espectacular cielo
el sol ha respetado su duda inexistente
y las aguas son más sobre las aguas
y el despertador permanece atrasado
aproximadamente media hora más

en la hoguera de las extractoras de sangre.

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