Homenajes , quién sabe si merecidos, por mi 40 cumpleaños (2), por María José Vidal Prado

A Alberto Masa

Tu batalla era otra.
Las amapolas eran la sangre de tus héroes
desparramadas entre
las líneas de autobuses y los retrovisores
donde alguien desconfiaba del agua.
Todos los escritores
están un poco locos, dijo ella.
Y los cuadros gritaban, querían ser
arrancados.
Thomas Bernhard de pie fue tu mejor soldado.
Me susurraba algo de Hamlet.
Tenía que vengarte y no sabía cómo.
Tal vez un poco de desorden,
transformación de agua en ginebra,
de todo aquello en ti.
Y yo te vi ganar
en aquella batalla toda la guerra.

Comments are closed.