Folleteo

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A veces me pregunto
por qué no puedo parar
de ligar con tías en los bares,
subirlas al cuchitril que tengo por piso
y darme al folleteo toda la noche.
Al día siguiente es lo de siempre,
intercambiamos tarjetas y números de teléfono
que luego borramos.
Nos decimos que sentimos cierta sensación de vacío
como si el mundo se ahogase dentro de nuestros estómagos.
No, no voy a volver a hacerlo.
Quizá una noche como homenaje, una noche más
y punto.
Acabaré con esta mierda.
Me desharé en vómitos cuando ella haya marchado
y miraré mi cara sin reflejo en un espejo oval
donde no veré más que miseria y ciertas ganas
de no acabar con todo
después de todo.

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