En el nombre de Antonin Artaud

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Hoy, recién levantado y en espera de calentar un poco de tortillica, a través de un post de facebook uno se entera que tal día como hoy hace ya unos cuantos años se nos fue una figura por cuya lírica, así como si bien no todos, sí la mayoría de sus ensayos, siempre me ha hecho sentir reconfortado. Me refiero a Antonin Artaud, a quien el enorme prosista Pierre Michon dedicó su tesis doctoral literaria. Evidentemente voy a procurar que me salga una especie de poema no reñido con el espíritu de este monstruo de la imagen al que hace tiempo no regreso a leer. A ver qué pasa.

Eras el hueso
a veces convertido en espada de madera
atravesando un par de vísceras
que nada sabían qué pintaban en tu cuerpo.
Fuiste el hermoso monstruo
que inmortalizó Dreyer mirando fijamente
a un sol que se iba
y fuiste el eterno
médico de una tribu parisina
que, en tu fin,
ausente incluso de tus órganos
como bien diste a inmortalizar
buscó en vano reconciliarse
con un rey desastroso
con una esencia que se pretendía impura
a pesar de cabalgar a cuestas con la clara razón
que supo, a tientas, buscar la cama
y tumbarse bocabajo
un día 4 de marzo
que sigue siendo hoy día.

PD: Si uno padeciese de TOC al estilo de Walt Whitman no se cansaría de pulir esto, pues, aunque suficiente, no ha salido lo logrado que uno pretendía y que el actor principal merece (¿Se nota que no he usado para nada palabras como loco o esquizofrenia? ¿Se nota?).

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