Ella dijo que no podíamos volver

Durante mi segundo brote psicótico
volvíamos de hacerme unos análisis de sangre
mi madre y yo.
Ella se confundió de carril en la autopista y me lo dijo.
Le dije que diera la vuelta.
Me dijo que eso era algo imposible,
que ya no había vuelta atrás.
Habían pasado doscientas mil millones de cosas
más que esa por mi mente,
pero en esto podría haberse resumido todo.
No hay vuelta atrás, mamá.
Creo que resume bien la belleza de la vida,
la belleza del brote psicótico
y el apenas destructible final
que acecha cada segundo
de nuestras más o menos íntimas
más o menos miserables y amorosas vidas.

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