El loco

0 Permalink

Yo era ese chiquillo tildado de idiota
que llevaba la cara (mamá) llena de Nivea
y al que le faltaba por abrochar uno de los zapatos.
Estás loco, me decían mi compañeros de aula
y yo respondía que sí
y a quien me llevase la contraria
lo mordía hasta que sangrase.
Años después me metieron en una camisa de fuerza.
Los conductores de la camioneta del Samur
hablaban de fútbol y tías.
¿Cómo era posible aquello?
Yo sólo esperaba de sus bocas la palabra “redención”.
Pero no, me dejaron en el auspicio
y continuaron su jornada.
Una monjita medio palurda sacó el demonio de mi sesera.
Mi madre, entre sollozos, le dio las gracias.
Las bases del diagnóstico duraron minuto y medio.
Bien, pensé, he engañado al mundo
a base de olvidarlo.
¿Y yo?
En ese momento me dio lo mismo.

.

Comments are closed.