El ibis eremita

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Los cadáveres de pájaros
que acumulo cual tesoro en el hornillo
son escarcha agradecida
para el reseco de mi corazón.
No todos los días existe para mí
la ocasión de comer flores.
Estaría haciéndolo a cada minuto.
Cuando vomito
veo nubarrones que, de golpe, se separan
dejando un cielo despejado
sobre la mar en calma
que sirve de preludio
a una serenidad mental

donde ser depositado

cual bebé difunto.

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