Ciriaca

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Las últimas palabras de mi abuela
chocaron contra mi chaquetón
dejando en él un último aliento ilegible.
Hice por saber qué decían aquellas letras.
Debía haber una especie de enigma pegado 
a los botones de la chaqueta.
Encendí la luz y acerqué mi prenda a la bombilla
cargado con una lupa.
Hube de contratar a un investigador
para que hiciera a mi chaqueta un par de escáners.
Finalmente supimos que el mensaje decía
“Habladme por el oído derecho”.
Lo entendí, mi abuela estaba completamente sorda del izquierdo.
Siempre la recordaré intentando simplemente
apoyar
en la causa que se sucediese en mi cabeza
eso que era yo y que en mi niñez
dicen, entre uno y otro, nos procurábamos sonrisas.

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