Calor

0 , Permalink

En la niñez
cuatro palos construían la intimidad
y calor de una cabaña
destruida luego por nuestros hermanos mayores.
Hoy el desamor es una rosa
que se sabe a sí misma
en el dolor que provoca
a la vista de un ciego.
Hoy regresa uno, a falta de ser otro,
a una niñez en cuya cabaña
sólo quedan los restos de un hostal cerrado por defunción.
Hoy la casa del alma es un palo desecho
a la vez más pequeño
y a la vez más flaco
con el que uno se sienta a contarle
que recuerda los buenos tiempos
que pasaron juntos.

.

Comments are closed.