Ana (6)

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Sale a la calle consciente de ser su propio espejo.

A veces alguien la ve,
tiene un roto en el lado superior derecho
pero actúa sin conceder a eso importancia alguna.
Ve su espejo al reflejarse en las lunas de los coches
que viajan, insólitos, hacia destinos que a ella le dan lo mismo.
Su reflejo es la máscara de una levedad breve
como poseída por el margen de las cosas
vuelve a sí
y un reflejo, vine a decirlo,
es solamente la pupila de un sol que no ve.
Tanta podredumbre en las aceras y,
sin embargo,
ahí está ella.
Luz sobre un asfalto del que sube
un hedor procedente de las alcantarillas.

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