Ana (4)

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Lo primero que necesito para iniciar el día
es besar tu frente.
Pareciera construida con maneras de cristal y algo de cera.
Al despertar tú te invito a café
¿Por qué se me olvidaría dejarlo preparado ayer?
No te preocupes por mí, cariño.
Necesito abrazarte,
cerrar los ojos
y que el vuelo de ciertas aves
atice una buena sacudida al despertador.
Tú haz lo que quieras,
yo prefiero dormir una hora más.
Afuera existe la probabilidad de un domingo en exceso caluroso.
Aquí sólo existen dos cadáveres que se profesan amor,
un par de vidas paradas
en cuyo transcurso inician su proceso
las flores que crecen
en el interior de las piedras.

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