Ana (3)

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Mi mente es un ovillo de lana
que la gata desplaza de un lugar a otro.
En tus ojos vi los míos por vez primera
a la vez que por última vez.
Me dejé caer en tus brazos
y, desde ese entonces,
viajo el resto del camino
con alas de vencejo rotas
creciendo en mi espalda.
Mi pico es el presentimiento de un ataúd
donde tú acercas las migajas de pan
del fin de una historia.

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