Amén

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Uno traspasa su cuerpo al tocarse
y tras espantar pequeños insectos
acaricio su incipiente hígado
procurando calor para sus componentes.
Uno toca las válvulas de su corazón
y les sugiere una canción alegre
mientras procuran, de puro inútil un bombeo inexacto.
Uno se adivina precario ante la muerte.
Uno se ve héroe de una historia por llegar.
Uno aprieta sus pulmones y les pide que no silben
cuando le da por ejercer el derecho de viviente a respirar.
Uno calla mientras el cuerpo,
aniñado y con voz de hombre,
le dice que pare,
le dice: juntos, al menos, en vida.

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