ENTREVISTA-DOS (Camilo de Ory y Alberto Masa se dan a las respuestas con Marisa Bou)

Esta entrevista (a dos) se nos ocurrió tomando una cerveza, después de una de las compras compulsivas de libros que Alberto hace sin parar. Dice que, esta vez, le han salido baratos: no sé yo…

 Nos acompañaba Camilo de Ory, con quien habíamos quedado y que llegó tarde, diciendo que se había perdido. ¿Sería verdad o se trataba de una de sus guasas de siempre? Se me ocurrió que dos personajes tan distintos y tan próximos, lo mismo podría ocurrir que coincidieran al responder a un cuestionario de preguntas (por separado) o que la disparidad de opiniones fuera tal que parecieran dos entrevistas distintas. Veamos qué nos ofrece la experiencia. Bueno, no me he presentado: soy la reportera ocasional, Marisa Bou.

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Pregunta 1: ¿Qué opinas de Manolo Escobar?

Respuesta de Camilo (C): Mi opinión acerca de él es positiva. Manolo trascendía la categoría de señorito para entrar en la de señor. Hacía lucir bien los precarios trajes del desarrollismo y además mantenía ejemplarmente el aplomo al cantar esas atrocidades. Cualquier otro habría parecido Leonardo Dantés.

Respuesta de Alberto (A): Manolo fue España, como la cubana Mayra Gómez Kemp años después. Un bardo, por muy limpio que fuera (y me consta que Manolo se duchaba), fue la Eva al desnudo de una España con olor a rastreo de minifalda. Yo creo que Manolo fue modernidad donde no había nada de eso. Su última aparición estelar fue para que los chavalines de la selección lo mantearan. España quiso volver a verse en señor, pero es esta una entidad que poco hace de sus buñuelos al anís. Y Manolo murió solo, claro.

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Pregunta 2: Si te dan a elegir entre un libro de Michel Houellebecq y una entrada para una película de Almodóvar ¿con qué te quedas?

A: Una entrada no da para hacerse un cigarrillo. Yo creo que un libro de ese señor iba a dar más de sí. Me fumaría el libro antes que, por supuesto, leerlo y, como en el cine no se puede fumar, pues esperaría fuera. Cuando la peli acabase me iría a casa convencido de que las he visto mejores.

C: Houellebecq suele decepcionarme, lo cual es buena señal porque indica que es un autor que aún me hace concebir expectativas. Almodóvar no, porque soy consciente de que sólo voy a encontrar afectación provinciana, clichés y colorines bonitos en sus películas.

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Pregunta 3: ¿Qué autor de la literatura francesa actual te gusta más?

C: Lo preguntas como si supiera mucho de literatura francesa actual.

A: Literatura francesa es pleonasmo. Toda la literatura es francesa. El que más me gusta de la literatura francesa es Quevedo.

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Pregunta 4: ¿Y de la anglosajona?

A: La literatura anglosajona es más o menos británica. Yo, siempre que bajo al súpermercado, compro la marca del Día.

C: Según la Wikipedia, fuente a la que he acudido a buscar el nombre de algún autor poco conocido que me haga quedar bien, la literatura anglosajona es la “escrita en anglosajón (inglés antiguo) durante los seiscientos años del período anglosajón de Gran Bretaña, desde mediados del siglo V hasta la conquista normanda de 1066”. De las obras que se citan más abajo, la única que me suena vagamente es el Beowulf, que por supuesto no he leído. Eso convierte a su anónimo escritor en mi favorito.

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Pregunta 5: ¿Crees que la nómina actual de autores españoles está al nivel que le corresponde?

C: Por supuesto. Contesto confiado, ya que el cuestionario es escrito y sé que después no me vas a preguntar cuál es el nivel que le corresponde.

A: No me parece mal que un autor se gaste su herencia en ser protagonista, un par de veces en su vida, del altavoz que informa de la situación de cada autor en las casetas de la Feria del libro.

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Pregunta 6: ¿Cerveza con o sin? ¿O prefieres licores más fuertes?

A: Agua y un poquito de limón.

C: Con: Estrella Galicia o Alhambra. La Ámbar tampoco me disgusta. En época de vacas gordas, y cuando vivía en asequibles provincias, le daba a la ginebra, pero no sé si resistiría el trote a estas alturas.

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Pregunta 7: ¿Crees que Michael Jackson y David Bowie se han encontrado en el “más allá” con Elvis Presley?

C: La Ciencia nos dice que no.

A: Creo que Michael ha ido al infierno. Bowie, en el cielo, está buscando a Elvis. Pero todo el mundo sabe que Elvis vive en El Congo o por ahí, así que me andan todos desperdigados.

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Pregunta 8: ¿A qué autor invitarías a comer a tu casa (con permiso de tu mujer)?

A: Bueno… mi mujer es autora, así que preferiría invitar a un fontanero para que, tras comernos un sándwich, me mire un poco la cisterna.

C:  Si le pidiera a mi pareja permiso para hacer cosas, me tiraría una silla a la cabeza. Creo que buscaría a algún poeta nefasto en Internet y montaría una especie de cena / recital de los idiotas. Al final me derrumbaría, le confesaría todo al invitado y me fundiría con él en un abrazo interminable.

Pregunta 9: ¿Y a cuál elegirías como compañero para una francachela descacharrante?

C: Siempre he sido muy de salir solo. Me acodo, lánguido, en la barra, miro el vaso con melancolía y hago todo ese tipo de cosas. Yo me veo como un tipo misterioso e interesante, pero soy consciente de que probablemente desde fuera se me vea de otro modo.

A: A… Vaya, aquí me has pillao. Quizás Stephen Hawkins, así, a bote pronto.

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Pregunta 10: ¿Paella valenciana o callos a la madrileña?

A: Las dos cosas juntas. Lo de los callos para mojar pan mientras me nutro del arroz valenciano.

C: Callos, sin ninguna duda. Toda la casquería me gusta: hace poco descubrí los entresijos y estuve a punto de empezar a creer en un Dios compasivo. Me desconcierta, por cierto, que los callos a la madrileña no lleven garbanzos.

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Pregunta 11: Descripción de tu interlocutor (Camilo / Alberto)

C: Calculo que mide 1’70 y creo que tiene flequillo y los ojos rasgados, pero las montañas de libros no me dejan verlo. Desde detrás de ellas llega un monólogo subversivo e interminable, de manera que estoy razonablemente seguro de que es él.

A: Camilo es un tipo algo desnortado, pero todo corazón. Es alto y, alguna vez, da la sensación de que escucha. Me siento muy bien cuando estoy con él y no hay nadie más. Uno tiene que sujetarlo para que no se disperse, así que eso es lo que hago. El resto suele ser más aburrido de lo que se tiende a pensar ¿Sabes que llegamos a tocar temas como la literatura española actual o la política? De veras, es triste.

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Pregunta 12: Una predicción de futuro: ¿crees que seguiremos siendo un país desgobernado, o no te importa un pimiento?

A: Creo que viviremos una distopía amenizada por la cartera sin fondo de un estadista a quien ya no le queda crédito en banco alguno.

C: Tarde o temprano tendremos timonel. Dipsómano, violento y desnortado, como corresponde a esta nave. En la sentina, seguiremos remando los de siempre, aunque algunos nos las apañaremos para mantener la pala fuera del agua.

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Pregunta 13 y última: Dime la verdad: ¿te ha gustado esta entrevista?

C: Un caballero siempre lo niega todo, salvo cuando responde a preguntas como esta.

A: Muuuuuuuuucho. Un beso, Marisa. Bueno, ocho.

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Llegados a este punto debo reconocer que no me han decepcionado (ni tampoco lo contrario) las respuestas de estos dos elementos. No es que fueran previsibles, sino que han sido todo lo imprevistas —y hasta contrarias a lo esperado—, que en alguna de ellas intuyo que han mentido como bellacos. Se lo perdono, porque me han hecho reír en cantidad.

Como pensé al serme ofrecido el papel de entrevistadora, este iba a ser un buen ejercicio, que me ha servido para confirmar mi opinión sobre Camilo y Alberto (Alberto y Camilo): dos tipos geniales con los que resulta muy recomendable pasar una tarde, o una noche de fiesta. Durante la mañana, les supongo a los dos recuperándose de lo bebido y lo reído.

Espero que me ofrezcan más oportunidades de pasármelo bien con ellos.

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Madrid, 19/10/2016

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