We don´t need another hero

Preparo café de mañana. Es tarde. Pronto también. Es ningún lado. He visto amanecer. El mismo árbol enfrente que en 1995. Se denota en él un ligero Párkinson, a veces acaba, reacciona de nuevo, tarda, funciona. Los árboles no toman Akineton. El sol aún no ha salido. Creo que es sábado, al igual que ayer. Procura regresar el árbol. Ha crecido, sin duda, pero yo no lo he visto. Evita que pueda ver el cementerio de este pueblo. Es el árbol del vecino de enfrente. Sus hojas caen en esta hacienda y he de recogerlas cada mañana. No parece que hoy vaya a llover. Mi abuela a veces me decía que creía que me lo sabía todo. Mi abuela a veces me decía que había que dar las gracias por lo que uno tiene y, al mismo tiempo, vivir. O trabajar. Mi abuela se murió un sábado de invierno, como hoy. El paisaje es el mismo. No ha cambiado nada. Uno de mis más antiguos amigos me ha preparado esta página. Tiene algo de mágico en mí, de noticia de día siguiente (por qué no plural), de pregunta acechada por preguntas nuevas que hacer. Que hacerme. Tiene algo de parasitario el cerezo de esta finca pequeña y grande, mediana. Tiene algo de cuento igual a otro. Espero un whatsapp. Hay media tortilla de patata en la nevera y un pájaro metido en una jaula. Lo he destapado al preparar el café. Tomé por costumbre hace años acercar mi nariz (chata, según compruebo en fotografía reciente) a su pico y emitir un ruido que él imita de inmediato. Lo sé porque así ha sido siempre. Compruebo que el árbol del vecino ha dejado de dar espasmos. Digo gracias (al árbol, al aire, a abuela…). El vaso del café está templado (frío) ahora. Eso que llaman “la gente” no existe. Es sólo una vaga sospecha. A veces me mezclo entre esa gracia. Visito la gran ciudad. Escucho voces no necesariamente provenientes de una fotografía. Procuro fijarme en los nombres de las calles, en los enlaces de las líneas de metro, y hay veces en que me entra una alegría enorme. Desde el teclado con pantalla no se ve la finca (quedé en que mediana). Cuando abandone el tecleo miraré si hay hojas de árbol de vecino, las recogeré en bolsas y abriré el portón. Me dirigiré a avanzarlas hacia la basura de reciclaje, que queda a un cigarro, de disponer de mano libre, del portón. Antes conviene ducharse, ponerse suficiente ropa, quizá bufanda o pañuelo. No creí que el vaso de café estaba ya vacío. Un antiguo amigo solía decirme que convenía una vida dulce y un café amargo. Yo unas veces echo azúcar (o miel) y otras no. Recuerdo, porque lo he escrito, que espero un whatsapp. Es pronto. Es tarde. Es tal vez todo, que es un vaso vacío con marcas de un líquido (café) ya antiguo, ya de ayer, ya de volver a bajar otra vez a la cocina, de acercar mi nariz al pájaro y emitir un ruido similar al trote de un asno en La Calera (en un amanecer temprano de cuando el periplo veraniego era un poquito menos largo), rellenar el vaso y girar la ruedecilla del microondas un minuto o un minuto y diez. JRG me ha retratado en actualidad y lo que aspiro a tocar de esa imagen está en un apartado que pone “Sobre mí”. Procuro aclararme. Decirme que el tiempo ha cambiado al fin y al cabo. Son las 10:07. Miro el dinero que tengo por si hay para el periódico. He aprendido a ir recto (a pesar de mi escocifoliosis), por mucho miedo que tenga a que me peguen de nuevo, como el sábado pasado. Las ramas del árbol apenas se mueven. Las hojas sí, y caen sobre esta finca. Las recojo cada mañana, excepto algunos sábados como ayer y como hoy. Mi abuela me decía que a veces creía que me lo sabía todo, pero no es así. O fue así antes de empezar a teclear, a preparar un café, a tomar Akineton para el síndrome de Párkinson (al tercer día de tomarlo los tres primeros cigarros dejan de ser el primero, en la peña o lo que fueran esos escombros, robado a papá, en Valseca). Eso que llaman “la gente” no existe. Y el café tampoco. Todo se lo come el trote de un asno en La Calera (en un amanecer temprano de cuando el periplo veraniego era un poquito menos largo). Se necesita no poca paciencia para vivir, aunque sea así.

Foto: Javier Reta

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