Recuerdo de saberte entre los tuyos

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De chico, en mis recuerdos, era alguien vivo que tomaba por manía la mala costumbre de venirse arriba. Fui criado en parte en un bar de un pueblo de Castilla, donde hoy no hay nadie que sea más joven que yo, y maticé mi alegría en estar allí tan sólo viendo qué pasaba. El año pasado viajé a Mallorca, donde un amor desaparecido hubo de soportarme en su hogar. Mientras ella no estaba, yo, algunas veces y dado que estaba cerca, paseaba, a veces con un perrito entre ratonero y salchicha negro, que me quería (a saber por qué), hasta el puerto, donde procuraba, en vano, hacer caso omiso a mi anedonia. Lo más de lo que ante las aguas en movimiento de esa parte del Mediterráneo supe fue que me era agradable el olor a gasoil y algas podridas. Después, si estaba el perro, jugaba con él un poco y al rato volvíamos a la casa (aún tengo la copia de la llave, morada, en un cajón que no quiero abrir por si doy con ella y estos recuerdos cobran aún más fuerza). Sólo me queda pedir perdón, si no fuera también signo de arrogancia (y no solamente a aquella moza), por procurar respirar en el entusiasmo y pasearlo las pocas veces en que es de mi interés salir a notar el aire. Se da también (en muy pocas personas, a quienes doy en llamar amigos, estén aquí o allá) que quien se acerca lo suficiente y escucha (a mí, cuya manera de olvidar y, junto con ello, hacerme el vivo, consiste únicamente en hablar, aunque sea solo) entienden de mi escepticismo algo acuciante y obseso, e incluso de mi resentimiento algo vil, así como molesto, tanto para mí como para el otro. Mi tono es demasiado alto y su forma proviene del pueblo que crece en mi manera de olvidarlo, aparte haber convivido con sordos sigue sin ser excusa suficiente. Así habré de regresar a casa, hecha de sustancias y libros que a veces no entiendo. Y, sí, escribiré, por mucho que no crea en ello, por mucho que cada vez me trague menos que una actitud creativa también puede ser una manera de vivir. Porque lo otro es llamar la atención o matarme (y lo de matarme me da miedo).

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