Nochebuena 2016 en casa de Papá oso

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El niño, en uno de esos momentos, llamémoslos múltiples, en los que la visión no alcanza forma alguna, se encuentra pelando una mandarina. A quién va a mentir. No se trata de un niño. Su apariencia es la de cualquier hombre sentado en la mesa de la cocina y su atuendo es un viejo pijama del equipo favorito de su niñez. Afuera el viento bate los chopos y una vez terminada de pelar la mandarina se lleva uno de esos trozos a la boca. A algo parece recordarle el sabor. Es invierno. Hacía mucho que no nos encontrábamos un invierno como este, suspira. Intenta bordear los objetos con la mirada. Intenta distinguir alguno. Entonces los goznes de la puerta suenan. Papá oso dice que va a haber que echarlos aceite. Añade: ¿No me das los buenos días, idiota? El semblante del niño-hombre parece anunciar que es un gran día sobre el que caerá un alud, haciendo temblar la casa. No se la llevará por delante, no. El espacio cederá solamente un poco. El resto será un pájaro posándose y sintiéndose a salvo en el borde de la chimenea. Hola, papá oso, dice el niño-hombre. Papá oso anuncia que Papá Noel es un tipo la mar de mezquino. Sí, hijo, me lo he encontrado en el mercado y a punto he estado de partirle la cara delante de todas esas madres y esos chiquillos. Un auténtico impresentable, sentencia papá oso. El hombre-niño le pregunta qué le ha hecho. Nada, dice papá oso, no dejarme pasar. Al fotógrafo también he estado a punto de darle un buen aviso. ¿Es que no veían que iba cargado? Da igual, hijo. Recuérdame que eche aceite. Esta puerta es infame, además ya no cierra bien. ¿Qué estás leyendo? A esa tipa la estudiábamos en la universidad. Nunca entendí muy bien su discurso. Era incoherente para consigo misma. Una especie de gran mujer. Alguien dedicado a representar su especie, sí señor. ¿Qué especie, papá? Una especie llena de mujeres y de hombres, pero esa mujer representa a las mujeres ¿Me entiendes? Es una cuestión de igualdad, respeto, todo eso. ¿Sabes, papá oso? Hoy no me encuentro muy seguro de mí. Me falta visión. He intentado localizar un hueco en la pared. He imaginado numerosas veces mi cuerpo ahorcado en diferentes techos de la casa y mamá no aparece por ninguna parte. ¿Mamá? Mamá debe estar… Esa vecina le ocupa mucho tiempo. Se juntan en su casa y a saber qué cavilan ¿Sabes, idiota? No me gusta que me llames idiota, papá oso. Te lo llamo con cariño, hijito. Tu madre se va y… por un momento pienso que me la pega, pero… hoy es Nochebuena ¿Sabes? Cenaremos…. no sé, algo habrá en la nevera. La gente se junta y cena en familia. Has hecho bien en venir. Deberíamos emborracharnos, tú y yo, hijo, y que mamá regrese cuando quiera. Le gusta demasiado darle al pico con esa vecina. Eso es lo que la pasa. Eso o, como te he dicho, me la pega y yo no me entero. Me cago en la puta puerta. El viento ¿Sabes? Los goznes van a estallar. Trae la máquina. Lo voy a arreglar aunque sea lo último que haga. Papá ¿Sabes? ¿Recuerdas a Almudena? Nos hemos reencontrado. Hemos salido un par de veces juntos. Hijo, a mí sólo cuéntame lo interesante ¿Te la has…? Papá, prefiero no contarte detalles acerca de eso. Eso es que sí eh ¿Y qué tal? Los jóvenes de hoy no sois como éramos nosotros antes. Demasiados fuegos artificiales habéis mamado durante toda una vida. Nosotros aspirábamos a ir de la mano. Que no nos pillara la ley ¿Sabes, idiota? Papá… Te lo digo con cariño, idiota. ¿Sabes, hijo? Esa tiparraca que andas leyendo hizo mucho por la igualdad, ya sabes, los derechos humanos, todo eso, pero… ¿Dónde estaba ese libro? Aparte ¿Qué hace mi chico leyendo esas cosas? La visión te va fatal. Intento mejorarla, papá. ¿Comiendo mandarinas? Tranquilo, hijo, a mí también me dio por la fruta una temporada. Comía fruta y leía y… oye, no te sientas raro porque ese gilipollas te haya largado del curro. Empezar de cero es algo que siempre se le ha dado bien a esta familia y, además, tienes esta casa. Ya, la jodida puerta que se abre y se cierra y emite sonidos de mierda, pero… la voy a arreglar. De hoy no pasa. Papá ¿Qué? A veces siento que es demasiado tarde para todo y… ¿Y qué? Y nada, papá. Mamá llegará dentro de poco. Dijo que había preparado gallo para cenar. Hoy es un buen día, idiota, no todos los días se cena en familia y… bueno, el detalle del gallo… eso tampoco está mal.

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