Universo Quetiapínico

Huyo de estas tierras por unos días” Dice Frank G. en su último mail (revisitado, sin querer queriendo, en mi anterior Criatura, “necesariamente” mutante). La noche se ha resumido en Coca-cola (AMV lleva a medias la segunda lata) y Spotify… agitados solos de piano -mediados del XX-. Alberto Ávila sigue dormido o durmiendo, mientras (yo) le escribo a Frank G. esta carta abierta (por líquida) que no puedo tener constancia de si recibirá o no. Sabe Francisco Llorente (doctor) que si, en lugar de haberse administrado (La criatura semejante -mutante, ya lo he dicho-) 50 mgs de Quetiapina, hubiera optado por 125 mgs, la realidad sería resuelta en una partícula de necesidad distinta a la que en junio de 2004 le impulsó a señalar con pilot rojo el evidente “desconocido para sí mismo” Masa Velasco (así lo pone, junto a la palabra Segovia en el margen de la página primera) que viene a decir hoy, traducido por Fernando Savater, Si exprimiéramos el cerebro de un loco, el líquido obtenido parecería almíbar al lado de la hiel que segregan algunas tristezas. (Firma la rareza lírica rumano-francesa y pasada por España Emil Cioran -autor también del diario Cuadernos de Talamanca- en la página 81 de “sus” Silogismos de la amargura, reedición IV de los dorados de Tusquets -anteriormente Ed. Gallimard, lo que luego sería Schiffrin, 1952-). Nota del traductor: La presente traducción ha sido realizada en colaboración con el autor, que ha introducido, especialmente para esta edición, modificaciones importantes en el texto original francés. Savater calificó hace aproximadamente bastante a fecha 20/12/2015 de novata (por juvenil) su Ensayo sobre Cioran (Espasa, 1974). Su mejor pieza no es Ensayo sobre Cioran, sino el propio Cioran, su marca exportada a TVE. Reniega, porque reniega, del joven estudiante -agabachado- de filosofía. Habló de lo fácil y brillantemente que podía citarse (así sigue siendo y la muestra puede verse en Twitter, además de aquí en una revisita a esa edición oro, a ese verano de una Valseca ya baldía, agrietada, pero con pisci) al “pensador” rumano (llamado cantamañanas por Godard, que tiraba más por Lévinas y/o Deleuze –La imagen-movimiento, 1983, La imagen-tiempo, 1985- en sus “novísimas” y, por pedantes, algo viejas: Histoires du cinema). No localizo a Frank por ninguna parte (comprendo que debe estar conduciendo, o sesteando). En las 8:23 la Quetiapina es un universo donde la novedad del día es una máquina tecleante, algo dispersa, deseosa, casi real, casi cierta (verídica, que casi equivale a muerto/a). Correo (vía privado de Facebook) de Reta.Javier (lo he soñado despierto): Te espero en Lanzarote a las cinco y media (poco importa si de la madrugada o de la tarde, añade/añado). Respondo (en mi proyección de su privado, actualizado en tiempo presente): Hecho! La realidad se sienta por un momento a dar un sorbo de su Coca-cola y copipegar una Criatura cuyo título reza “8/III/10”:

A Bruno,

Leo a Ibáñez, por ejemplo, en esta tarde de marzo y mi casa, mientras, es una paloma cagando los restos de un barco en ruinas. Yo callo. He aprendido la paz del payaso que, enjaulado como sin duda merece, hace el silencio cuando su corazón es violado por un trozo de madera. Mis amigos son el ojo vago de un transeúnte y, mientras, en el otro, mi mujer da la teta a un hijo ciego que también soy yo.

Me gusta la edición. Me encantan los niños que salen de la feria mareados y se aguantan la vomitona en el metro. Meriendo pájaros en esta tarde que emula a un recién nacido dormido en un decorado de haitianos y chilenos muertos. Escucho el spotify, tranquilo. Mi atleti va a hacer historia.

El joven Glenn, en esta tarde, hablaba con Napoleón en la cocina. Mi música es una sirena llorando al lado de un precipicio donde unas viejas buscan con un tenedor oxidado trozos de pollo en una sopa recalentada.
He de cuidar una piedra día y noche. Qué quejicas son. Me dan náuseas. El whisky, oro que arde, lo he dejado porque quiero morir solo.

Los niños acuden a las clases de escritura. El sol les ilumina la cara. Se cogen de la mano, felices, y me saludan. Me dicen qué tal el día.
Joder, los poetas me cansan, quiero ir al zoo. Mis amigos, los que escriben novelas buenas, me dan arcadas.

Los cínicos no son nada. He parido a uno y le he convertido en mi infancia. Al crecer yo, mientras vomitaba en él, buscaba, el pobre, una ambulancia donde todo el chorro se acabase. No puedo reírme más. No por esta tarde. No, los vecinos ya se han quejado tanto. Están hasta sí mismos de trabajo y juego.

Soy la felicidad. “Mis ojos queman la oscuridad del día” es la única imagen de la que no puedo quitarme. Una imagen necesariamente fotográfica, sobrada y libre hasta verse reflejada en un epitafio del no-lugar Spoon River. Esa es la única cosa que le diría a un amor para que me quisiera.

Un amor son las radiografías de pez que conservan la punta en un papel de periódico. Un periódico es útil para caminar por el monte. Siempre voy buscando a un oso idiota. Eso o dormirme en la baba de una puta también idiota.

Planeo mi 33 cumpleaños pensando en el desierto de Almería, esputo sobre los charcos: soy alguien. La Calera -Extremadura- es un principio y un fin. Quiero estar en La Calera sin estar dentro de un vientre. Quiero ser el alcalde, decir que en mi boca entra lo que sea.

Mis maestros son estatuas. Mi amor, un arma inútil. Cada vez más me uno al gili jili, amo al idiota que se exhibe arrastrándose en la moqueta del bar de papá. Amo a los amigos que se pavonean ante la atención de un erizo. Amo al carcelero que me da su polla a cambio de una revista. Quiero el lugar del malo que además es tuerto y no se entera de nada. Voy a hacer una película. No sé qué título ponerle. Para eso puede ser por lo que me junto con artistas, yo qué sé, el asco no es que sea conveniente para algo que no sea una tarde a gusto. Las hay buenas, incluso muy buenas. Se acaban en un ramo de papel, pero son estupendas maravillosas.

Amanece en 20-D, antes jornada de reflexión, yo ya he votado (Max Brod for president of una insólita España donde hace poco el actual dirigente le dijo -televisión de la cocina, ignoro la cadena- a uno que se llama Bertín Osborne que ahora los gobiernos son como es la gente. “Todo lo que es se convierte en servidumbre y traba (…) también el pensamiento”. Cita el doctor Francisco Llorente en una tachadura de Alb, en Marzo, 2003 de El aciago demiurgo, versión castellana de Fernando Savater a E. M. Cioran (editó / edita Taurus, 2º ed, 2000 d. C, cuando la llegada del euro).

8:59 h en la habitación / búnker / museo donde, tras la ventana, un árbol (el del vecino) me impide ver la fachada del cementerio. Es un suponer que la hierba crece. Medito una dosis adecuada de Esertia. Ya he ejercido mi derecho como ciudadano-pensionista. Max Brod o, lo que es casi lo mismo, Voto en blanco. Verlaine o, lo que es casi lo mismo, Voto en blanco. Resistir a través de otra mirada, la del Yo, atemporal y satánico, evangélico y manipulador de la distancia. Frank debe de estar conduciendo, o sesteando. Alberto debe de estar desayunado, o desayunando. Medito Pienso en una dosis adecuada de Tranxilium. Toda embriaguez se debe al establecimiento de una rutina (rotundamente abyecta). Isabel Preysler dice en una revista que con Mario está aprendiendo a disfrutar del ensayo.

9:11 h: Releo la carta / mail de Frank, de ayer noche:

“Oleré la tierra, sentiré los rayos lunares, pasearé por los bosques pelados y me olvidaré de pertenecer a la más infecta e insensata posibilidad de existencia: el hombre. Maldito sea, junto con su creador.
Fuerte abrazo y vete pensando en abandonar esos venenos.”
No sé a qué venenos se refiere el bueno, por malo, de Frank, no obstante le envío un whatsapp en el que escribo: Abrazo!!
El veneno, quizás, es la rutina tecleante (mezclada con una lata de Coca-cola ahora vacía), Esertia (20 mgs) y la llegada del amanecer hace aproximadamente tres cuartos de hora. Apago la luz. Hay cierto olor a festejo entre la ruina, entre la paz y la calma de un casi simple, bello domingo donde las moscas sin alas emprenden de nuevo el vuelo hacia su percepción de luz. Aguardiente y café. No sé si es mayo en París, pero debería serlo. The Yellow Shark suena en un tocadiscos, vuelve a ser ayer. Frank Zappa, si no Donald Trump, será en breve la herida del imperio más tierno (y escenificado) del mundo.
¡Feliz Navidad, compañeros de camino!
El fotograma elegido para ilustración de la entrada pertenece a la película Una banda aparte.

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