No fruto (29/07/08)

Mi madre me dice por teléfono que estoy de enhorabuena porque ha visto en mi blog que Ignacio Medina, que es doctorado en Teoría cultural por la universidad de Manchester, es seguidor de La semejante criatura.
Le he dicho que como decían los punkis, que las cosas son así. Que me pasa como a Lucía Etxebarría. Que en Manchester, donde sigue dando clases el honorable Terry Eagleton, me leen y soy toda una referencia, mientras aquí, en cambio, en España, una mierda de la vaca. Nada, un incomprendido.

Mi editor fue a la gitana de la bola del parque de atracciones, echó un euro y preguntó por mi libro. El papelito le dijo: Deja hacer a la vida. (Y un 906 debajo por si quiere más información).
Es muy cierto que ese papelito contiene mucha más literatura que la que pueda contener mi libro, eso no lo voy a discutir, pero… Nada, que la máquina del parque de atracciones, veo, tiene más posibilidades de publicar que yo. (¿Te imaginas a mi editor esperando que salga el papelito y teniendo la gran idea, es decir “yo me cojo a esta y mis autores… (jijiji)”, frotándose las manos ahí, qué vergüenza, mientras ya va apareciendo por la ranura el mensaje, poco a poco, y el mecanismo de la boca de la gitana se abre y se cierra y él oye los sonidos del espacio exterior? Igualito que en Valseca cuando llevamos el ford sierra, jo, perdona ma, que es que a mí me hacen gracia, joe, estas cosas… mira en la foto a mi alma gemela, manifestándose el tío, con un par -o, espera, que no estoy seguro de si es mi editor, no sé si quitarla, lo raro es que haya escrito “libre” con b de bacío, de Bacuidad-).

Si es que, madre, es lo que hay. Después de decirlo Lucía Etxebarría lo dijo Leopoldo Mª Panero que, como lee tantas revistas en los parques, la copió, que si en París tal o pascual y que aquí, nada, un puto gitano. Así lo ponía en la entrevista: un puto gitano.
A mí me encanta España, madre. Y también Lucía Etxebarría, aunque me gusta más Espido Freire…

…El amor, madre, ya sabes. España, la literatura, el vino, el barrio, Galdós, Valle, el Solitario… a ti qué te voy a contar.
Otro año más sin ver el mar. Hale.

(…) -este paréntesis es porque nos hemos puesto hablar de lo típico, que si he encontrado pan en la basura o jamón de york o juguetes para los bautizos, que si les he echado veneno a los gatos de los vecinos… esas cosas-

Final:
¿Ves? Tenían razón los punkis, madre. Voy a empezar a echarme cerveza en el pelo y graparme las narices y las cejas. Me leen en Manchester, mamá -y eso por no hablar de La Haya- ¿Puedo llamarte mamá? Gracias madre. En cambio aquí…
Mañana al médico no tengo ganas eh, que voy a comer por ahí con mi amiga María José y todos y a tomar chatos. Un beso.

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En la imagen: Punk-boy

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