Miércoles 26, a las 19:00 h, en Espacio Valverde: Presentación de Preludio de una borrasca

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Con la edad (y lo que queda, dirá seguramente algún socarrón), uno ya ha visto fracasar vidas que daban de sí un elevado componente literario. Aquella chavala que murió en un accidente de tráfico a la edad de 33 años, por ejemplo. Nos conocimos en la red y no llegaríamos a compartir nada en persona. Conocíamos bien nuestros respectivos blogs y, además, entre las pasiones que gustábamos de reconocer estaban algunas de las obras de J. D. Salinger. Le propuse crear versiones de sus cuentos. Ella procuró tratarlos todos, sin dejarse ninguno. Yo me limité a hacer varias (de las cuales no rescaté ninguna) de Un día perfecto para el pez plátano, entre las que ella me ayudó a ofrecer credibilidad a una (que, claro, tampoco rescaté). Fue un ejercicio divertido para dos tipos que no iban a salir ese fin de semana. Leí su fallecimiento (repleto de comentarios en los que se leía DEP) en uno de sus blogs amigos que, en algún momento, recordaba, también había participado en la sección de mis comentarios. No es que yo haya fracasado de esa manera, por ahora. Mientras, y recuerdo con cierta sorna aquellas palabras de Beckett sobre el fracaso en el inteligible Rumbo a peor, me debo a una re-lectura cada vez más afín al sentido que ofrece Cansinos-Assens a su obra, la exquisita El divino fracaso, apoyado por los ejercicios en torno al tema de Julio Ramón Ribeyro, cuyas digresiones se acercan aún más a lo que busco. De la muerte de Selena también está hecho el fracaso de mi vida desde que ese camión se le vino encima. Uno se va quedando solo (no me refiero con exclusividad al caso de aquella desconocida amiga), procura esconderse en esos libros que, he de admitirlo, están tomando mi habitación, y sigue ahí, sabiendo que odia con ganas su primera obra publicada, y que las otras podían estar mejor. Pasa que, sin más, la cosa se acepta y aparece la piedra como motivadora de fracaso. Tropezar de nuevo en ella para levantarse y ¡zas! escribir de nuevo… aunque suponga otro fracaso.

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