Conversación de difuntos

  • (…)
  • Sí, yo también estoy solo. Empecé a venir a este bar hace dos meses. Vengo, me tomo tres o cuatro whiskies y me marcho a casa. Así cada puto día. Me alegra hablar contigo. Me alegra que te hayas presentado y, bueno, yo soy F. y trabajo de repartidor. Y… sí, estoy solo. Creo que todos estamos solos ¿Tú no?
  • (…)
  • Claro, naturalmente. El mundo es uno. Empieza y, es como las novelas, pasa algo, una especie de trayecto y, luego, todo se desploma. La historia se acaba, se termine o no cerrando el libro. A mí una vez me dieron por muerto. Fue una cosa clínica. Algo serio. Mis constantes dejaron de responder. Desperté y vi la cara de esos señores. Uno sudaba. Los otros parecían más tranquilos. Había una enfermera anotando cosas. Uno dijo que no sabía cómo había podido suceder ¿Qué? Pregunté. Me dijo que, durante medio minuto, había estado muerto. Dije: Bueno… quiero decir, no sabía si eso era algo a lo que ese señor estaba acostumbrado como médico o enfermero o lo que fuese… Me dijo que tenía mucha suerte ¿En serio? ¿Suerte? Suerte es que usted haya decidido presentarse y sentarse a mi lado. Soy muy tímido. Quiero decir… hubiera sido bastante difícil que a mí se me hubiese ocurrido…
  • (…)
  • Lo entiendo perfectamente. Pero entiéndame usted a mí. Esto no es una cosa que me pase todos los días. Vengo casi todas las noches. Estoy separado y ella se quedó con la niña. Yo… bueno, tuve… soy alguien con suerte. Como todos los días y hasta puedo permitirme algún que otro whisky, aparte de pagar la pensión y cubrir lo que me toca de mi niña. Tengo una foto suya pero… no, no voy a ponerme pesado con eso ¿Usted entonces es oficinista? ¿De correos? En esos sitios debe haber… mucho estrés.
  • (…)
  • A mí me pasó una vez algo parecido. Por un momento pensé ¿Y si lo mato? Créame, tengo mucha fuerza en las manos. Podría haber cogido del cuello a ese tipo y dejarlo KO para siempre. Un pollo menos ¿Sabe? Hay mucha gente que no sabe eso de que uno está solo en el mundo, de que de eso va la historia, de que muchos de los problemas de este mundo se pueden evitar siendo amable. Un poco de amabilidad. Eso es lo que yo digo. ¿No está usted de acuerdo?
  • (…)
  • No, pero las cosas. Tampoco es que las cosas sean así, créame. Yo una vez fui prisionero político en Malabo, Guinea Ecuatorial. No crea, la cosa duró cinco o siete minutos. Resulté intercambiado por un general que había venido aquí a operarse de apéndice. Joder, no sucedió nada. No ponga esa cara. Sólo dos tipos me cogieron del hombro y otro me apuntó con una especie de metralleta. Parecía más un tubo de escape antiguo que una metralleta, ja, ja…
  • (…)
  • Eso, naturalmente, y perdóneme, me la infla.
  • (…)
  • Bueno… comprendo que es una manera de ver las cosas. El mejor día de mi vida fue cuando… sí, cuando nació mi hija. Hoy tiene siete años. Permítame enseñarle su fotografía. ¿Ve? Aquí tenía tres añitos. Lo que se ve atrás es, bueno, era… sí, mi señora. Era guapa, sí, supongo. La quise. Las quise. A mi hija, de hecho, la sigo queriendo. Forma parte de mí, aunque… es…
  • (…)
  • Lo comprendo. Me callo. Sí, quizá he pecado de irreverencia al contarle…
  • (…)
  • Ja, ja. Efectivamente, esto es una fiesta que nunca llega a su fin, maldita sea. Ya le he contado que yo estuve a punto una vez, pero nada. Me dijeron que era alguien con suerte. Luego rellenaron unos papeles. Era por la noche. A la tarde del día siguiente ya estaba en casa. Fue hace tres años, cuando todo empezaba a ir mal con mi ex. Joder, brinde, brinde conmigo. Permita que le invite a una copa ¿Qué bebe? ¿Le van los licores blancos?
  • (…)
  • La verdad… se lo agradezco. Le confieso, verá, yo perdí a mi madre. La gente de nuestra vida, simplemente, se va. Sé lo que está pensando. No me mire así. No es nada del otro mundo. Me está mirando como si fuera un vulgar borracho y no es que no lo sea. ¿Le importa que le cuente lo de mi madre?
  • (…)
  • Joder, es fácil. Era irreversible. Yo le dije a una enfermera que por favor le suministrase más morfina. No quería ver una especie de… ella agonizaba en sueños. Estaba yo solo. Yo le decía cosas al oído. Ella dijo: Papá. Una hora después murió. Creo que es lo último que dijo en alto. Lo último que yo oí, al menos.
  • (…)
  • Por favor, acepte otro vodka. A mi cuenta.
  • (…)
  • Ya, esas cosas son jodidas. Yo una vez tuve que rajar la cabeza de un cerdo de trescientos kilos. Fui… en mi pueblo se lleva lo de la ganadería.
  • (…)
  • No, por favor. Comprendo que… sí, los animales tienen todo mi respeto. Yo… era joven y me ganaba la vida ¿Sabe? Como podía. Familia humilde, un pequeño pueblo de Valladolid que… hace mil años que no voy.
  • (…)
  • Bien, sí, a mí… hoy me quedaría bebiendo hasta caer de la silla, aunque… sí, he procurado transmitir a mi hija, en el tiempo en que estuve con ella, otros valores. Cosas así no deben hacerse. Además… mañana he de ir a san Sebastián de los Reyes. Cinco clientes me…
  • (…)
  • Bien… sí, lo siento. En todo caso, el placer ha sido mutuo.
  • (…)

.

Fotograma: Valot – Ariel (Aki Kaurismäki)

Comments are closed.