Antigualla de una fiesta (Fast Gallery nº 2) Protagonista: Mongolia

Mongolia es un no-país que cambia de sitio porque una persona decente medio manchega guarda todo eso en una maleta que embarca y que luego saca cuando ya ha llegado a un país normal como Ucrania o Eslovenia.
En Ucrania o Eslovenia se respira aire mongol, igual que en España y Portugal.

Mientras, un niño de 13 años -que quiere ser astronauta de mayor- de 5 de marzo de 2009 abre un paraguas en el número 16 de la calle Antonio Leyva porque está chispeando. Está vestido con un coso lleno de bolsillos y, en cada uno, tiene un trozo de Mongolia: hectáreas con asquerosos kazajos vomitando, casas hechas con restos de vías de transmongoliano y templos basados en escritos de Marco Polo donde aparece nombrada la enfermedad Gengis Kan, que es un mal del que se mueren muchos tusos de la calle.

El niño de 13 años cierra el paraguas. Es que ha parado de chispear.

En Mongolia nadie hace nada excepto poner las cosas perdidas hasta que, de la mierda que hay, no se puede entrar en los sitios, cuevas o lo que sea. Incluso tuvo que ir Bush para que se civilizaran un poco.

Porque en Mongolia hasta hace, como quien dice, dos días, la gente sólo hacer amor para asegurar la alimento y ni siquiera esperaban a que saliese el niño, sino a los cuatro o cinco meses, en cuanto eso se viera un poco gordo, primero el padre y después la madre o los dos al mismo tiempo y sin tenedor ni nada.
Así iba mal Mongolia. Aunque está mejorando.

Imagine, señor/a, a una china y un ruso vestidos con un par de hojas de parra en medio del desierto de Gobi pasándose una pelota de esas de Nivea para la playa de los chicos. Pues esa pelota de Nivea es la historia de Mongolia y ya, y, por supuesto, resume, por ej y sin excepción, muchas cosas asociadas sin querer a París, Londres y Munich. Eso hoy, que ni siquiera es día cinco sino otro.

Un niño de 13 años que quiere ser de mayor astronauta de 5 de marzo de 2009 está con un paraguas en el número 16 de la calle Antonio Leyva. Está feliz porque va a reunirse con amigos.
Juntos recordarán, por ejemplo, aquellos años en Mongolia, cuando lo del Apolo.

Y tomarán unos chatos.
Por supuestos. (para cuándo otra? -prometo quitarme los aparejos de lo de la gravedad-).

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En la imagen: Evolución demográfica de Mongolia

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