Tears in heaven

0 , , Permalink

Van a ser las cuatro de la madrugada. Ni un bar abierto por estos lares cuando necesito un whiskey y mirar alrededor. Calculo las tomas de medicamentos (vida tranquila). El mundo se desmorona y Charlie Sheen pilla el VIH. Protagonismo en la hora de los protagonistas. Identidad en la hora de los estilos de vida (lo barato es caro, se dice). Información y juicio. Guapos y guapas que buscan ser más guapos y más guapas. Hora en la que se repite demasiado eso de “quien esté libre de culpa…”. FJ falleció hace tres semanas. Mi madre actúa tal y como cree él la ve desde alguna parte. Planes de futuro en Meetic o sucedáneos. Follamigos y follamigas. Utopistas sin seso y poetas. Bauman, ya desactualizado, lo llamó “amor líquido”. Banalidad del Yo (que era otro en Rimbaud). Amistad líquida (demasiado spotify). Selecciono paz en mi ventana abierta a la red. Fotografías en las que aparecemos la familia Velasco entera en las terrazas del parque Arias Navarro, a quien Umbral llamó a su muerte La llorandera de España. Demasiado silencio en los quioscos. Demasiada sentencia en los informativos. Te regalo la nada si es lo que buscas (que es lo que buscas y yo bien lo sé). Agencias de viajes, fútbol, primicias, macroeconomía, dinero ficticio. He llegado a pagar por trabajar (lunes a viernes, 6 h, jardinería). Nuevos pobres. Azar. Operaciones de labios y páginas webs. Es tiempo de volver sobre las sencillas verdades de Pascal. Miedo, ataques de pánico, boticas, consejos, velocidad, presidentes del gobierno, policía. Quien mucho duda acaba robándote. Quien va a los bares acaba bebiendo. Se ha sustituido el Quién por el Qué. Echo de menos la plaza del pueblo (allí uno se sentaba y simplemente veía, no buscando concreciones). Echo de menos darle una colleja al Carolo en el patio y la comida preparada por abuela. Duelos y farlopilla en los tanatorios, donde también te dan sándwich mixto, café y cerveza (12 € el lote). Coaching  que te ayudan a dar de ti la sonrisa perfecta, la sonrisa Duchenne (mi trabajo en las letras era la amabilidad y estaba muy mal pagado). Mi abuelo (murió a los 61 años) le prometió a mi abuela un Mercedes, lo estrellamos mi padre y yo a la vuelta de medir un rótulo en Faro (Sur de Portugal), 50 metros bocabajo en una cuneta. Yo vestía de vagabundo por aquel entonces y era conocido en los pueblos limítrofes como El salvaje. Valseca, La Calera, nuevos habitantes que huyen de la conexión a internet y el whatsapp. Bedel, cablista, monitor de cocina, jardinero, novelista y poeta, crítico, respirateur. Hoy los chicos hemos terminado siendo Jack Kerouac y Neal Cassady. El bueno de Jack terminó sus días bebiendo tragos de cerveza enfrente del televisor, muy solo, con su madre (no se soportaban). Ya nadie lee a los beatniks (exceptuando los experimentos de Burroughs, de quien sale una nueva “rareza” -y vaya si es “rareza”- al año). Nos conformamos con ser ellos. Los libros que había por casa (C/ Illescas, nº 44), heredados de mis tíos (círculo de lectores), Dostoievski, Mann, Böll… La biblioteca de san Bruno, donde yo cogía Bukowskis de Anagrama. Beber para olvidar, beber para recordar. Un maldito lo es a base de quejarse. La queja no es muy recomendable como estilo de vida. Pregúntaselo a Billy (que se puso Jr), hijo de Burroughs y esa refugiada a la que asesinó, la mitología dice que sin querer (Maldito desde la cuna, Dirty Works). Ese chico no estaba preparado para la política, muy cierto. Bloody Marie´s en el In dreams, ese maravilloso tema de Roy Orbison que Terciopelo azul hizo un poquito más conocido. Sacarse sangre en el Puerta de hierro. Ea, mi niño, ea. Para qué los bares si puedes estar en casa leyendo por qué san Agustín renunció a sus vicios (puterío y alcohol) en Las confesiones, decía mi maestro. Centros de desintoxicación, antipsicóticos… Buñuel nos retrata como nadie en su última cinta y pasó como padre cinematográfico del surrealismo. Rumanitas y guineanas en Montera. Papá y mamá tiraron hace cinco años (ayer) todo el licor que había en la casa. Tengo escondido un aguardiente. Hace tres semanas que murió FJ y mi madre actúa tal y como cree él la ve desde alguna parte. Demasiado sofá. Demasiada noticia. Demasiado aeropuerto. Las ciudades no son nada. En el espejo puedes verlas todas, agarrándose a eso, tu vida, con todas sus fuerzas. Amanece (que no es poco), cuento cinco cigarrillos en el cenicero. Mañana volverá a pasar. Tiembla, Imperio.

No Comments Yet.

Leave a Reply