Miscelánea

Tengo varios frentes abiertos a la hora de optar por postear en una noche de irremediable insomnio (el tratamiento que mejores resultados me da empieza a manifestar arritmias o, en el caso de ayer, su contrario). Así a bote pronto se me ocurren:
– Crear un retrato de la capacidad creativa de Bowie y a continuación reseñar las causas por las que para muchos ese hombre (al que queremos mucho en este pueblo) era un elevadísimo representante de la modernidad. Comparar la gracieta con el efecto Tino Casal en España (en esa España). Culminar el chisme con el tiro en el pecho de Guy Debord.
– Explicar por qué aún no he colgado nada sobre el tema de la independencia catalana para finalizarlo admitiendo que he recibido tanta información en todos los medios que me viene a ser un tema donde realidad, ficción y ridículo confluyen a un tiempo sobre lo que sea que salga en cuanto a lo que he querido reseñar.
– La cosa de por qué estoy totalmente seguro de que esas personas que hoy te dicen que abandones las redes sociales son las mismas que a mediados de los noventa te decían que abandonases los tripis.
– Establecer una comparativa de la revolución en sus banquillos (y ruedas de prensa) del Guardiola del Barça del sextete con la de El Cholo para después jugar con la idea de lo que se vino en llamar “mear colonia”. Después (podría ser) explicar sus diferencias como jugadores. Cerebro vs Pulmón, Garra vs Mírame tú que tanto sabes de fútbol, Fairplay vs Tienes mucha suerte de haberme caído en gracia. Cerrarlo hablando de lo gran jugador que era Zidane, haciendo hincapié en cierto reparo mongolo (que mucha gente dice ¡no ver!) en cuanto a su manejo con la prensa deportiva.
– Por qué Marwan era, con diferencia, el mayor referente cultural que podía salir del barrio (y ello sin referirme en ocasión alguna, que surgiría, ya sabes tú bien, al ejercicio didáctico De qué está hecha su poesía).
– El por qué elegí, de entre todas las películas de Kurosawa, Yojimbo (en lugar de Rashomon o Los siete samuráis) para mi trabajo de audiovisuales. Un 90% de lo que suponía un aula tirando de referencias elitistas mientras me divertí jugando con Almería, Leone, Eastwood y el pop (anuncio de chupachups, hoy autobiografía de Chenoa cuyas existencias en Amazon se han agotado en un día). Por qué salió bien. Sí, fue de coña, pero salió bien. No se me olvide: Decir que es la única suya que volvería a ver.
– Nabokov.

Cualquier cosa menos contar lo que me ha llevado a una actualidad en la que las estoy pasando putas llevándolo lo mejor posible y consciente de que saldré adelante. Positivo y eso.

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