¿Cuál es la verdadera ficción del “yo” de Alberto Masa? Por Almudena Mestre

Ambiguo y polisémico Alberto vacía su universo de ficción a través de las redes sociales en un principio para después dar “cuerpo” al largo recorrido que debe su escritura para creer él mismo en la autoficción como género literario. Alberto ante un gran público expectante se sirve de la imagen literaria para justificar su ficción; su “yo” es un todo que invade y plasma en su universo narrativo a pesar de tener que autentificarlo para hacerlo creíble y verosímil.

En la tertulia de ayer por la tarde en el Café Gijón se nos desvela un escritor crítico, un gran creador literario que alterna períodos de actividad frenética con aislamiento e introspección en los que necesita la aceptación y el cariño de su público lector. Sus artículos críticos, sus novelas e incluso su poesía desvelan un laborioso acto creativo donde resalta su “vena de poeticidad” con ciertas influencias beckettianas referidas a su continua depuración y reducción, a su racionalismo nihilista, a su reflexión y construcción del lenguaje. “Un francotirador” tal y como nos dijo su presentador de lujo Justo Sotelo que resaltó su valía y su talento literario. Masa apuesta por el lenguaje dando una gran calidad literaria y estética a sus escritos, intuyendo del mismo modo que Francisco Umbral lo culto y dando fecundidad creativa a su mundo narrativo.

Entre ironía y embrollos del lenguaje Masa se pasea entre anécdotas por la lírica de su lenguaje y a través de numerosas interrupciones en la tertulia nos muestra un yo inducido por su visión de la realidad y atrapado en un universo lleno de dicotomías y bifurcaciones.
En sus novelas crean unos escenarios que mezclan realidad e irrealidad y apuntan a un desenmascaramiento de su yo narrativo. A estos ambientes diseñados a la perfección acuden sus personajes y en ellos cobran vida, actúan y se desarrollan. Así lo muestra su última novela Confesiones de un hombre raquítico (Eolas Ediciones, 2016) en la que establece aparece un soliloquio de un hombre jubilado atravesado por las lacras, las cicatrices y las grietas personales a lo largo de la vida.

Pero, ¿cuál es el verdadero papel del escritor ante su propia producción literaria? ¿El escritor hoy en día escribe para que le lean? Y, ¿hasta qué punto un escritor es influenciado por la crítica que recae y se vierte sobre él?
Una serie de preguntas que se cruzaron ayer en la tertulia para dar paso al debate donde el intelecto solapado de Alberto, su sabiduría, su talento y su verdadera personalidad creativa e innovadora dieron lugar a una tertulia realmente muy interesante.

Realmente se tejió un entramado de intercambios de un lado a otro de la Cripta del Café Gijón en el cual se puso encima de la mesa la autoestima del escritor, la soledad ante su mundo literario, la inseguridad a la crítica proveniente del exterior. “El creador crea en soledad lo que nadie ha hecho” – creo, palabras de Javier del Prado Biezma. La motivación ante el trabajo es importante, el miedo, el vértigo y la potencia creadora forman parte de ese proceso interior del escritor.

La tesis principal sobre la que se apoya Umberto Eco, refleja que el objetivo del texto debe ser producir el lector modelo, el cual haga conjeturas sobre el texto e imagine un autor modelo que coincide con la intención del texto. El lector modelo debe colaborar y cooperar en la interpretación del texto a través de ciertos recursos. Y quizás si no encontramos ese lector modelo que interpreta el texto del modo que deseamos pensemos que nuestra texto no ha sido suficientemente explicativo para que el lector lo comprendiese tal y como lo habíamos diseñado en un principio.

Alberto Masa, apuesta por una escritura como forma de seducción y de realización personal donde verter sus cualidades como artista.

Vuelve Alberto de nuevo a la tertulia de Justo y muéstranos una vez más tu talento, tu valía y tu sonrisa. Te esperamos el martes próximo ya que nos presentará su nuevo libro Juan José Moragrega
Te queremos Alberto Masa.

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