Un juego sobre otro (Propuesta y contenido de Alberto Ávila Salazar)

( ) , . , . , ( ) , . . , , , . , , . . , : ” ¡ , ! , , ; , , , , . ” , . .

Veis que son meros signos de puntuación, ¿no? 

Pues bien, es la raspa de un relato archiconocido de un no menos archiconocido escritor.

Tras la propuesta, el relato que persigue este andamiaje (llamado hoy Un juego sobre otro), es del propio autor de la propuesta (autor también de las novelas Todo lo que se ve y Lo que dicen los dioses). La imagen seleccionada para acompañarlo es una mera pista sobre el archiconocido cuento que da pie a este otro:

 

.

Quiero que me hables (de verdad) y que me plantes cara, no te calles ahora. No me bastan tus gemidos, ni ese patético intentar recoger tu lengua del suelo. Se te escapa de entre los dedos, como un pez rojo (muy rojo) que se asfixia, que boquea. Como tú boqueas.

Sé que sufres, pero te diré lo que tantas veces me dijiste, que las cosas no son tan importantes, o que todo esto es un sueño. Pues disfruta de este sueño, pronto despertarás, pronto será de día.

Sueña este sueño sin lengua. Sueña que la coges, que por arte de magia la suturas a tu boca y me maldices: “Maldita tu sombra ¡Maldito seas, por siempre! Maldita la luna que te vio nacer, la tierra que pisas, el aire que respiras;  que tu corazón se pudra dentro de tu cuerpo, tus manos se desprendan como hojas secas, tu boca se vuelva un nido de ratas, que de las cuencas de tus ojos beban los pájaros, y que vivas con los animales que arrastran el vientre. Maldito seas por siempre”.

Quizás esa maldición funcione porque esto es un sueño, al fin y al cabo. Y en los sueños los hombres sin lengua pueden hablar.

.

Imagen: Gobi.

Comments are closed.