Entrevista “necesariamente inacabada” con un Suicida Recalcitrante, por Susana Regio

Alberto Masa Velasco (nacido en Valseca, Segovia, 1977) es un artista “pobre” semi-madrileño aparentemente poco considerado (advirtió tempranamente que no en “su probable sí mismo, sino en el otro o los otros que, sin embargo, no existen”) que, en la actualidad (20/XII/2015), vive en la localidad de Brunete (Madrid) junto con sus familiares más cercanos, refugiado de cierta tendencia, advierte “de tipo inconsciente y, desde luego, abyecta” a la, denominada por este autor “definitivamente” rural, “rutinariedad de efecto consentido”. Ha publicado dos libros en proximidad de un tercero, de eminente aparición en nuestras librerías (Eolas editorial) de cuyo título prefiere “guardarse”.

“Sim­pá­ti­cas ama­po­las, árbo­les que nos abo­rre­cen, mone­das que nos pro­por­cio­nan inver­sio­nes en ale­gría. El uni­verso del poeta niño indaga el alma entre las vís­ce­ras de las ratas que deca­pita, arro­pado por el espanto de dos pri­mos chi­llo­nes. Ver­sos psi­quiá­tri­cos de un prac­ti­cante de lo humano. Sus par­ti­cu­la­res fuen­tes del Nilo son las del ado­les­cente refu­giado con­tra la edad adulta que el escri­tor ali­menta con folios, mien­tras que las bajas pasio­nes de don Teo­doro se nutren solas, salvo el cargo de con­cien­cia que com­pensa con una paga esti­pu­lada en sugus. Este Jun­ta­ca­dá­ve­res de Alu­che, Alberto Masa, ha rene­gado de la tribu de los lite­ra­tos en bien de la lec­tura y de ese dios que no res­ponde, por­que se le ha ago­tado la bate­ría. Él sin embargo quiere “comu­ni­car a la huma­ni­dad” desde la buena infor­ma­ción que pro­pi­cia su para­noia, con la que los pája­ros le hablan a la hora del desa­yuno, mien­tras él hace llo­rar a un Prin­ci­pito en paro y dedi­cado a des­vir­gar pro­fe­so­ras de inglés, pen­sando que a quien des­flo­raba era otra.” (Firma Alicia González, para la Revista Leer).

  • ¿Algo nuevo que decir? ¿Es usted y no otro quien atiende esta entrevista vía correo?
  • ¿A cuál de las preguntas contesto primero?
  • A la que quiera.
  • Doy mi consentimiento a quien quiera que sea que esté tergiversando esta respuesta vía mail (masavelasco@gmail.com) bajo la IP que aparece a 2: 37 h (hora de España, -Canarias) en las estadísticas de su página.
  • ¿Para cuándo su nueva publicación?
  • No está en mis manos. Dicen, los que dicen, que pronto.
  • ¿Quién lo dice?
  • El / los que quieran “decir”. Yo terminé ese proyecto hace tres años. No recuerdo el título que le puse, pero, si lo recordara, quizá no lo diría.
  • Le veo con expectaciones ¿O son cosas mías?
  • Cosas suyas. Un abrazo, gracias.
  • No pienso dar por acabada la entrevista.
  • ¿Es usted mujer / hombre / las dos cosas?
  • (Ja, ja) Son elecciones en España.
  • Llevo toda la semana escribiendo sobre ese tema en mi reciente hipoteca virtual.
  • Aparece en reseñas de nuestro profesor Alberto Ávila Salazar para El pulso, revista virtual española.
  • A veces nos juntamos, hablamos sobre literatura, mujeres y sociedad. Y tomamos vodka. Le cedo en lo que estoy mientras, si quiere, sigue enviándome preguntas: Mammón
  • Su segundo libro, Inconcreta desdicha, trata, según sus propias palabras, de “La desintegración social del individuo en favor de las instituciones coercitivas” entre las que incluye la televisión y las redes sociales.
  • Me dio pereza subir eso a la red. Entonces trabajaba como cablista en Arganda, carretera de Valencia, para un amigo de mi tío (de 8:00 h a 21:00 h). Tenía dinero. Vivía en una constante otredad, pero tenía dinero. Incluso vivía solo, igual que ahora, pero solo.
  • ¿Cómo ve a día de hoy la comunicación en su país?
  • En mi planeta y su historia… medios de administración y gobierno dirigidos estatalmente para lavar el cerebro de ciertas personas. Lo dijo (de otra forma) Canetti antes que (de otra forma) Lyotard. En general es sólo una cosa más antigua que la propia Radio.
  • José Ángel Martínez nos envió la reseña de Alberto Ávila acerca de su segunda obra, Inconcreta desdicha, que dice:Al igual que su precedente, la dedicatoria de este libro tiene mucho de memorable: “A los/as bedeles que creen en su trabajo” y deja bien claro que el tono sardónico y heterodoxo de su primer trabajo va a seguir siendo la seña de identidad de esta novela.“Quizás me haya adelantado a la hora de tildarla de novela; lo cierto es que se trata de un trabajo que bordea los géneros, los traspasa y los pone en entredicho. Hay en “Inconcreta  desdicha” una encrucijada de cuento, novela y poesía que deja al texto levitando en una zona de nadie, en una convulsión estilística que se agita al dictado de una conciencia que se redime bordeando los contornos de la ficción.Pero quizás deba contar por encima de qué trata este libro, “Inconcreta desdicha”, cuyo título se debe a la descripción de los efectos que produjo el Haloperidol sobre Antonio Escohotado: cuenta de manera más o menos novelizada las experiencias de su autor en el psiquiátrico. La esquizofrenia, las enfermeras, los bedeles, los análisis de heces, las antiguas amantes, los doctores, la paranoia, las cámaras de vídeo, las duchas frías y la Risperidona se enseñorean de un mundo cerrado pero a la vez lleno de pequeñas grietas por donde se asoman extraños fogonazos que vienen de otros universos. El libro comienza como un catálogo de experiencias dispersas que, poco a poco, van adquiriendo forma, o más bien, van tomando dirección. La novela se va afilando, condensando como las nubes de tormenta antes de descargar. Las desventuras del protagonista/autor se acaban erigiendo como una fábula a la que le han extirpado el ingrediente moral. La realidad siempre es puesta en duda y su palpitante amargura queda siempre en suspenso por un sentido del humor grotesco y destructor. Alberto Masa es un escritor confesional, que se sueña en sus textos, que construye imágenes perturbadoras y próximas y que, como dije hace casi un año, tiene muchas cosas que decir.”
  • Es una lectura de Alberto Ávila Salazar, efectivamente, estoy muy agradecido a su trabajo, no sólo como reseñista (mío o de otros).
  • Por lo que detecté al visitar su antiguo blog personal… su risa tiene mucho de amarga.
  • No. Para nada. Enloquecí una temporada. Escribo desde hace tiempo como risoterapia. A partir de 1999 hice lo mismo con mi trabajo gráfico. Enseñaré en mi web lo que queda de él en cuanto pueda. Está en manos de un amigo de la infancia.
  • ¿Ha dejado de ser una joven promesa?
  • No lo sé. Al lado de donde vivo sigue habiendo chatis.
  • Veo que el último texto de su web (La semejante criatura) trata acerca de la masturbación.
  • En ocasiones me alimento de sexo sucio, en parte, porque no soy (ni he sido) infiel.
  • Esperamos la llegada de su siguiente libro a México D. F.
  • Ya va siendo hora de cruzar el charco.

 

Foto: Archivo personal de Alberto Masa (“salgo yo, pero no sé quién c… la hizo”)

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