Saciados

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En el chino habíamos pedido dobles raciones de fideos, pato a la naranja y quién sabe cuántos rollitos de primavera. Luego fuimos a la habitación de hotel. En el trayecto no paramos de besarnos ni de meternos mano. Follamos como cuatro días seguidos manteniendo el cartel de No molestar en la puerta. Joder, nos morimos de tanto por mucho que en realidad no fuera nada. Poco ...