No lo olvides

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Hay cientos, si no miles y si no millones de maneras de vomitar están las de los demás días y está este premio. He acertado a buscar mi cerebro entre la bilis. No eran sesos lo que había. Quizá eran trozos de carne mezclados con sangre y un cepillo de dientes que me había olvidado de nuevo en algún sitio. .