El molino

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En los andurriales de un pueblo sin nombre saliendo por el camino a la plaza uno veía un molino. Era la arquitectura perfecta del ladrón en que uno se había convertido. Lanzó una moneda y otra más y pidió doscientos deseos. De las profundidades del molino surgieron las voces: ¡Calla, por favor, y deja de lanzar cosas sobre mi cabeza! .

Letanías de jardín muerto

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Permanecer con un cigarro en los labios y en ambas manos sosteniendo la arritmia de un corazón de vaca. Permanecer agarrado a una luna en cuarto menguante soñándose un despertar propio y el hambre de las hormigas que le suben a uno por las piernas cuando se encuentra tapado por las sábanas de la noche. Permanecer sosteniendo un sol cubierto por una nube desierta que ...