La literatura -y alguna que otra vaga pasión- al acecho de un asfalto demasiado seco

Han pasado unos cuantos años, quizá seis, probablemente siete. Uno iba en la parte de atrás de un Citröen gris conducido por padre, perdido entre la autopista, el Lawrence Durrel de turno y, ante todo, dejando emerger la imaginación que cabía en medio de estas alternativas. Uno imaginaba, de cara a un post de bloguero, ...