De rosas marchitas y agujeros negros (11/10/11)

Salvo por el agujero negro que, en ocasiones y sólo por el mero gusto de vomitarlo después para dejarlo en su situación original, se tragaba mi cerebro, todo iba bien en esa época reciente a la muerte de abuela. Aquellos días en que mi afición al whisky se acrecentaba, así como eran acercados, durante fiestas ...