La trama

Pruebe a meterse unas pinzas (lo necesariamente finas) por la cadena de huesecillos. Llegue hasta el tímpano. Somos conscientes que esta empresa duele, no ha de preocuparse. Apriete bien las pinzas. En este momento conviene apretar los dientes lo más fuerte que sepa. Procure, por mucho que no lo consiga, extraer. Choque. Adquiera. Saboree cómo ...

Todas las tardes de la ciudad

1. El lector: Leyó mil, quizás dos mil, vidas inventadas por diferentes autorías. Se convirtió en todos ellos sin titubear un instante. Enchufó la cafetera y vertió agua sobre el panel correspondiente. El café se hizo. Estaba caliente. Echó un poquito en el vaso y movió una cucharada con miel dentro. Después... nada. Llegó la tarde ...